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Los despachos de abogados son los grandes protagonistas de las operaciones inmobiliarias en las mejores zonas de oficinas, ocupando los edificios emblemáticos del corazón financiero de las ciudades.

El sector legal es un gran dinamizador del mercado inmobiliario. Son los inquilinos perfectos. Los despachos de abogados buscan inmuebles emblemáticos, alquilan por empleado más metros cuadrados que empresas de otros sectores y, aunque son buenos negociadores y pelean el precio, están dispuestos a pagar un poco más si el inmueble se ajusta a lo que están buscando. Además, son negocios estables, que buscan contratos a largo plazo y pagan las facturas en tiempo y forma.

Aunque 2018 no fue el ejercicio más activo, sobre todo porque 2017 marcó varios récords con grandes mudanzas, tanto en número como en metros cuadrados (como las de Baker McKenzie o Allen & Overy), el pasado ejercicio siguió siendo muy positivo para la actividad inmobiliaria ligada a las sedes corporativas de los bufetes, sobre todo en la capital española, donde se encuentran los cuarteles generales de la mayoría de las firmas internacionales, que el año pasado fueron las grandes protagonistas (como Andersen, Latham & Watkins o Pinsent Masons).

En la última década, la media anual de metros cuadrados alquilados en edificios exclusivos de oficinas en Madrid por los despachos de abogados alcanza los 11.000 metros cuadrados, más del doble que, por ejemplo, en Barcelona, la siguiente plaza más activa, según se desprende del informe El futuro de los espacios de trabajo en el sector legal, elaborado por CBRE.

Hay que tener en cuenta que sólo entre 2017 y 2018 se han cerrado tantas operaciones inmobiliarias en el sector legal como en los tres ejercicios anteriores juntos. A la hora de hablar de espacio, el liderazgo es para las firmas internacionales, que tienden a alquilar, de media, el doble de metros que los bufetes con pasaporte español. Sin embargo, a la hora de hablar por número de transacciones, son los bufetes nacionales los que se muestran más activos (seis de cada diez, aunque se trata de sedes más modestas).

Por zonas, en el caso de Madrid, el Barrio de Salamanca copa el 43% del interés, mientras que el distrito norte (en torno a las Cuatro Torres) ocupa el segundo lugar, con un 17%, según datos de CBRE.

Barcelona, en cifras

E nBarcelona, la situación es muy similar, aunque en una escala más pequeña. La media anual de metros cuadrados alquilados se sitúa en poco más de 4.500, con un boom que marcó un récord en 2013. Estas cifras no incluyen el cambio de sede de Cuatrecasas en 2016, con cerca de 20.000 metros cuadrados.

En el caso de la Ciudad Condal, nueve de cada diez operaciones están protagonizadas por bufetes nacionales. Por tamaño, sólo el 3% supera los 1.500 metros cuadrados, mientras que el 93% se refiere a oficinas de menos de 700 metros cuadrados. El pasado ejercicio, entre las mudanzas más importantes se encontraron la de Marinel-lo & Partners (Edificio @Mar), la de Dentons (Torre Barcelona) y la de CHRLegal (Paseo de Gracia), todas ellas por debajo de los 500 m2. Por zonas, el distrito central de negocios es el más demandado en los últimos movimientos inmobiliarios, donde el Paseo de Gracia y la Avenida Diagonal son los ejes de referencia.

En términos generales, “el mercado ha estado muy activo en los dos últimos años. En lo referente a grandes firmas, prevemos cierta estabilidad para los dos próximos años, tanto de los bufetes internacionales como nacionales. Sin embargo, los despachos más pequeños se están moviendo e intentando posicionarse en el eje prime de la ciudad”, según explica Alfonso Galobart, vicepresidente de CBRE España y director general de consultoría y transacciones de CBRE Europa Continental.

Esta actividad está influyendo de forma determinante en los precios. Frente al valle que se registró entre 2012 y 2014, la recuperación en Madrid es evidente y, en los últimos seis años, los alquileres se han revalorizado alrededor de un 59%. De media, la renta que pagan los bufetes se situó el año pasado en unos 27 euros por metro cuadrado al mes (el mínimo se registró en 2012, en torno a 17 euros). Cuando se habla de las zonas prime, las cantidades son mayores, alcanzando los 35 euros al mes por metro cuadrado, frente a los 22 que se llegaron a cobrar en los peores años de la crisis.

En Barcelona, la renta prime para el sector legal se situó el año pasado en el entorno de los 24 euros. La recuperación de los precios ha sido algo más lenta que en Madrid, con un incremento del 50% respecto al momento más bajo (en 2013), aunque en los cuatro últimos ejercicios se ha acelerado su revalorización, según se desprende del informe de CBRE.

Más allá de las estadísticas y la preferencia inamovible de los bufetes por edificios emblemáticos y zonas prime, donde sí se aprecian cambios de tendencia es en la configuración de los espacios.

Tendencias

“De todos los cambios adoptados, destaca el cada vez mayor peso que se le da a la experiencia del cliente, tanto interno como externo. Se empiezan a crear verdaderos customer journeys que pretenden mejorar la calidad y la percepción de todas las personas que interactúan en la oficina, ya sea a través del diseño, de la tecnología o de la distribución y aprovechamiento del espacio”, explica Galobart.

Se aprecia una preferencia clara por sedes más abiertas y flexibles, con una configuración más dinámica y menos despachos, aunque sin eliminarlos del todo (salvo en algunos casos, como el de Pinsent Masons). La conciliación es prioritaria en las nuevas oficinas, con un uso intensivo de la tecnología.

 

FUENTE: EXPANSIÓN
http://www.expansion.com/juridico/actualidad-tendencias/2019/03/05/5c7e6274268e3efd3e8b4592.html