El sabor de un alimento no goza de la protección del derecho de autor

El sabor de un alimento no goza de la protección del derecho de autor

  • El TJUE niega que pueda ser calificado como ‘obra’
  • Se trata de una sensación gustativa subjetiva y variable

El sabor de un alimento no puede disfrutar de los derechos de protección por derechos de autor. Así lo determina el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en una sentencia por la que rechaza catalogar este elemento como una “obra”, requisito necesario para poder gozar de ese estatus de protección.

La sentencia hace referencia a un queso para untar elaborado a base de nata fresca y finas hierbas, creado en 2007 y cuyos derechos de propiedad intelectual pertenecen actualmente a una sociedad neerlandesa. No obstante, desde 2014 otra empresa fabricaba y vendía otro queso de sabor semejante en los Países Bajos, lo que la primera sociedad entendió como una vulneración a sus derechos de propiedad intelectual.

En su sentencia dictada hoy, el tribunal de Luxemburgo recuerda que para que un objeto goce de dicha protección debe poder ser calificado de “obra”. En esta línea, hace referencia a las diversas regulaciones internacionales sobre este aspecto que definen que el derecho de autor abarca las expresiones pero no las ideas, los procedimientos, métodos de operación o conceptos matemáticos en sí.

Esa calificación implica, entre otras cosas, que el objeto sea una creación intelectual original y que haya una expresión que permita identificarlo “de manera precisa y objetiva”. Y para el tribunal europeo, tal identificación no es posible en el caso del sabor de un alimento.

Sobre este extremo, el TJUE precisa que, a diferencia de una obra literaria, pictórica, cinematográfica o musical, que son expresiones precisas y objetivas, “la identificación del sabor de un alimento se basa esencialmente en sensaciones y experiencias gustativas”, que son subjetivas y variables y dependen de factores particulares (edad, preferencias alimentarias, hábitos de consumo…) relacionados con la persona que prueba el producto en cuestión.

Fuente: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/11/13/legal/1542101952_943251.html

Denunciar irregularidades de otros empleados obliga a dar sus nombres

Denunciar irregularidades de otros empleados obliga a dar sus nombres

La justicia avala la sanción a un empleado que comunicó las infracciones pero se negó a colaborar con la investigación

Los trabajadores tienen obligación de colaborar para investigar las irregularidades y malas prácticas denunciadas. En caso contrario, pueden ser sancionados por negarse a dar detalles e identificar a los responsables de las conductas reportadas.

Así lo establece una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Andalucía (accede aquí al texto), que rechaza el recurso de un alto cargo de una farmacéutica sancionado por desobedecer la orden de aportar más datos sobre las conductas que había denunciado.

El trabajador envió un correo a la dirección legal y de recursos humanos para comunicarles ciertos incumplimientos presuntamente cometidos por otros miembros de la empresa. En su denuncia decía recibir en su correo informes “muy delicados” y documentos de las Administraciones sanitarias obtenidos de manera fraudulenta. Situación que, tal y como relataba, estaba repercutiendo negativamente en su salud mental, dada la preocupación que le generaba.

La dirección de la empresa le requirió para que diera más detalles de la información revelada a través del canal de comunicación de presuntos incumplimientos habilitado al efecto. La negativa del denunciante tuvo como consecuencia una sanción económica, que ahora el TSJ considera motivada y proporcionada. Su desobediencia, añade, pudo haber motivado, incluso, el despido.

Según señala el tribunal, el deber de fidelidad a la empresa no solo exige poner en conocimiento de los superiores presuntas irregularidades, sino también colaborar en la investigación para poder subsanarlas.

Los magistrados rechazan los motivos alegados por el trabajador, que trató de justificar su actuación en el respetuoso cumplimiento de la normativa de protección de datos y secreto de las comunicaciones. Aducía que, en vez de sancionarle, la empresa debió investigar.

Sin embargo, el tribunal subraya que, dada su posición y cargo en la empresa, así como su alto salario, el directivo debió ser “el primer valedor de su empleadora”. Por ello, su deslealtad y “contumaz” desobediencia justificó la sanción impuesta.

Fuente: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/11/15/legal/1542279036_575645.html

 

¿Es WhatsApp un buen canal para la comunicación entre abogado y cliente?

¿Es WhatsApp un buen canal para la comunicación entre abogado y cliente?

  • La información que manejan las firmas obliga a extremar cautelas
  • Los expertos ven imposible estar 100% cubierto de ciberamenazas

La seguridad de las comunicaciones es un factor clave dentro de los despachos. Los abogados manejan información muy delicada y confidencial, lo que exige elegir bien los canales de comunicación que van a emplearse. Además, debe tenerse en cuenta que el letrado responde directamente del tratamiento que haga de los datos personales de sus clientes.

Uno de los medios más empleados por los profesionales es el servicio de mensajería instantánea WhatsApp. Un informe del Colegio de Abogados de Barcelona (ICAB) establece que el 33% de sus letrados usan esta aplicación para comunicarse. No obstante, varias instituciones del sector legal ya han alertado de los riesgos de seguridad de la app, lo que ha llevado a diferentes despachos a prohibir su uso en sus códigos de conducta.

De consejo a prohibición

“No permitimos el uso de WhatsApp, somos estrictos con eso”, apunta Pedro Rueda, socio director del despacho Araoz y Rueda. Entre algunas de sus vulnerabilidades, explica, está el hecho de que al descargar aplicación y aceptar sus términos de uso, le das permiso para que acceda a tu libreta de direcciones completa. Esto incluye, no solo las personas que tienen la aplicación descargada, sino también aquellos que no la tienen.

Sobre este respecto, la Autoridad Catalana de Protección de Datos sugiere a los abogados que guarden el contacto del cliente con un pseudónimo, un código o incluso un número de referencia para proteger la identidad real. Para Rueda, “eso es una locura y, además, poco efectivo”, ya que al compartir cualquier documento con información personal del cliente, el anonimato desaparece.

Asimismo, la política de la aplicación dispone que los mensajes que no son entregados al momento se guardan en sus servidores por un plazo de hasta 30 días. “Es la misma app la que no te da garantías en cuanto a la confidencialidad de la comunicación”, concluye Rueda.

A pesar de la patente falta de seguridad, la aplicación también presenta ciertas ventajas, y es que aporta rapidez y sencillez a la conversación y facilita que el cliente reciba un asesoramiento en el momento que lo precise. Así lo defiende Olatz Alberdi, socia de ABA Abogados, que no descarta la comunicación a través de Whats­App, “siempre por iniciativa del cliente y tratando de no reflejar datos sensibles o confidenciales”.

Correo electrónico

El correo electrónico es el método de comunicación de los despachos por excelencia, alojados en servidores internos donde la información suele estar más protegida. No obstante, estos sistemas no son perfectos, por lo que Edgar Salmerón, socio fundador de SBC Abogados, apuesta por “controlar todo lo que sale y entra del despacho”, al ser el email la vía más concurrida para la propagación de virus informáticos o llevar a cabo ciberataques como el malware.

Por su parte, Alberdi aboga por utilizar sistemas de encriptado de ficheros y de mensajes para evitar el acceso de quien no esté autorizado, “tanto a nivel externo, como interno”.

Eficiencia y seguridad

Aunque es prácticamente imposible estar cubierto al 100%, hay programas informáticos que ayudan a reforzar la protección de la información. Uno es el sandbox. A través de esta herramienta, se crean “entornos aislados” dentro del sistema operativo donde toda la información que entra y sale de los programas que están dentro de esta herramienta se analiza (en correos, mensajes, accesos a páginas web) y se comprueba que no tenga integrada ningún tipo de amenaza.

En caso de tenerla, el programa la bloquea y la retiene. De esta forma, se pueden ejecutar programas o abrir mensajes de forma segura y sin peligro de comprometer el resto del sistema.

Otra opción es instalar un servicio peer-to-peer. entre el abogado y el cliente Traducido literalmente del inglés, la conexión “punto a punto” crea una especie de camino exclusivo en el que el tráfico solo puede pasar de un extremo al otro, evitando la circulación de información procedente de otros servidores y reduciendo, por tanto, el riesgo de posibles amenazas.

No obstante, estas medidas, muy eficientes cuando el cliente es una empresa, pueden resultar molestas o directamente inviables cuando se trata de un individuo.

LAS ‘APPS’ MÁS SEGURAS

Nepcom. Esta aplicación autodestruye automáticamente todos los mensajes y documentos enviados. El sistema cuenta con un sistema de cifrado del contenido, el cual no se almacena en ningún servidor, elevando la protección de los datos confidenciales de las empresas que lo usan.

Signal. Esta app tampoco permite almacenar datos en el servidor, lo que hace imposible interceptar las conversaciones. Así, aunque una autoridad gubernamental exija ver determinados mensajes, estos no podrán ser entregados sin constituir delito.

Telegram. No solo encripta el flujo de información de sus usuarios, sino que además los distribuye en una red descentralizada para que los intrusos desconozcan por dónde circulan los mensajes. Además, incorpora el “chat secreto,” que evita que las conversaciones puedan ser reenviadas o copiadas.

WeTransfer. La plataforma no obliga al usuario a darse de alta, por lo que no se almacenan datos personales en ese sentido, y los archivos que se suben son borrados siete días después.

Wickr. Esta herramienta, popular gracias a la serie Mr. Robot, garantiza una seguridad de “grado militar”. La empresa no es dueña de los mensajes, que son automáticamente destruidos tras ser visualizados.

Fuente: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/11/02/legal/1541167349_510204.html